| NECESIDADES
CLIMÁTICAS, SUELO Y UBICACIÓN
La gran diversidad de especies de palmáceas
hace que sus necesidades sean muy distintas entre sí.
En general, las especies tropicales se desarrollan entre los
18 y 30 ºC, no soportando las heladas ni las bajas temperaturas,
ya que cuando las temperaturas disminuyen detienen su crecimiento
y se vuelven más vulnerables frente al ataque de distintas
plagas. Para evitar los problemas ocasionados por las bajas
temperaturas, podemos actuar como se indica en el apartado
de “La ubicación”.
Las palmeras se asocian bien a otras plantas, pudiendo plantarse
conjuntamente con otras especies de palmeras, de plantas en
general, o incluso de césped. Además, cuando
las palmeras tienen escasa altura, es conveniente que no se
encuentren a pleno sol, así que la asociación
con otros árboles de mayor porte que les ofrezca sombra
en verano y deje pasar el sol en invierno, les será
beneficioso.
Existen algunas especies de palmeras que soportan, una vez
son adultas, los fuertes vientos, pero en las etapas juveniles,
estos dañan excesivamente los troncos y raíces.
Por lo que al colocarlos en jardines o parques que se encuentren
si protección frente a vientos, debe tenerse en cuenta
esta circunstancia.
Si lo que pretendemos es plantar una palmera o varias en nuestro
jardín, debemos pensar que este suelo estará
trabajado, de manera que habremos realizado anteriormente
tareas de enmienda, modificándolo con el fin de poder
plantar más especies en él. Esto beneficiará
a las palmeras que queramos plantar en él, ya que se
van a encontrar un suelo más mullido y con más
nutrientes del que se encuentran en estado natural. Aún
haciendo las enmiendas, nuestros suelos son distintos en unas
zonas que en otras así diferenciamos los distintos
tipos de suelos:
1. Suelos arcillosos:
El trasplante puede resultar algo complicado en este tipo
de suelos, por esta razón, es aconsejable realizar
un gran hoyo, desmenuzando bien la tierra para facilitar la
penetración de la raíces y aportando bastante
materia orgánica bien madura. También es conveniente,
disponer de una capa de drenaje que facilite la evacuación
del agua, evitando el encharcamiento de las raíces.
2. Suelos arenosos y sueltos
Este suelo resulta más propicio para el trasplante
y posterior crecimiento de las palmeras en general y, sobre
todo, de aquellas que tienen un origen tropical. El único
inconveniente que pueden presentar es la falta de nutrientes,
para solución este inconveniente solo habrá
que aportar materia orgánica o fertilizantes de liberación
lenta.
3. Suelos alcalinos
La presencia de sales de calcio puede afectar a la capacidad
de las raíces para absorber otros elementos como son
el zinc, hierro magnesio o manganeso. Por esta razón
en suelos alcalinos, o se eligen especies que sean tolerantes
con este tipo de suelos (Phoenix canariensis, P. dactylifera,
Coccothrinax spp,…) o bien modificar el suelo como aparece
en el apartado de el sustrato de cultivo.
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