| UBICACIÓN Y PLANTACIÓN
Al igual que el resto de plantas, las bulbosas tienen un lugar que les será más favorable para ser alojadas en el jardín exterior, o bien una ubicación acertada en el interior de nuestros hogares. Dependiendo, esta ubicación, del tipo de bulbo que queramos plantar y de las necesidades según su lugar de origen, por ejemplo, el narciso de las nieves, el cual procede de climas fríos y con bastante humedad ambiental, no podrán ser situado en zonas de nuestro jardín excesivamente cálidas y secas. Cubiertas las necesidades de temperatura, luz y humedad, sólo tendremos que tener en cuenta, para poder plantarlas, el resto de plantas que se hallen alrededor.
Así, si plantamos bulbos en superficies con césped, debemos pensar que el césped tiene grandes requerimientos de nutrientes y que sus raíces, normalmente, colonizan todo el suelo, llegando a eliminar los bulbos plantados. Si los bulbos o bulbosas llegan a crecer, durante el período en el que se encuentren las hojas o las flores no podremos segar el césped, lo que también podría provocar algún problema. A pesar de esto, existen algunas especies, como los Crocos (azafrán), tulipanes de Kaufman, almizcleñas o los narcisos, que se pueden situar en el césped o a su alrededor.
De igual manera, si colocamos plantas bulbosas en una rocalla que posea otras clases de plantas mejor adaptadas, estas últimas terminarán por eliminar los bulbos, ya que sus raíces serán mucho más fuertes y colonizarán todo el terreno. La duración de la floración de las plantas bulbosas, normalmente se limita a tres o cuatro semanas, por lo que debemos cubrir el hueco dejado por ellas una vez se han marchitado, pudiendo hacerlo con plantas anuales.
Si vamos plantar los bulbos, tubérculos y cormos en macetas, la mezcla ideal de sustrato, es aquella que tenga gran porosidad. Una mezcla recomendada por muchos cultivadores es la formada por dos partes de conchas de ostras machacadas, una de carbón triturado y seis de turba. Esta combinación de materiales, produce un sustrato muy poroso, teniendo poca capacidad de retención de agua, por lo que es recomendable situarlo en tiestos impermeables o sin drenaje. Además, aquellos bulbos que después de la floración se vayan a situar en el exterior, no podrán emplear este sustrato, siendo más adecuado el sustrato normal empleado para plantas de exterior. La profundidad a la que debe enterrarse el bulbo depende del tamaño del mismo, deberá dejarse una capa superior de tierra de igual grosor que el del bulbo.
En cuanto al terreno, si decidimos situarlas en el exterior, no debe permitir la acumulación de agua en ningún caso. Aunque cada planta bulbosa tendrá unos requerimientos de suelo, en general, antes de plantarlas, podremos enmendar dicha tierra añadiendo materia orgánica bien descompuesta mejorando así, su calidad. Para la brotación de hojas y flores en las plantas bulbosas, es necesaria la aparición de raíces. Para conseguir que se desarrollen las raíces, el bulbo debe permanecer en oscuridad y a temperaturas externas no demasiado cálidas. Para ello, podemos tapar la maceta con un plástico negro, colocarla en el exterior y regarla sólo cuando la humedad del interior de la maceta, haya descendido demasiado.
En cuanto a la época de plantación, dependerá de cada especie, de esta manera las plantas bulbosas que florezcan en primavera, deberán plantarse en otoño. Y aquellas que florezcan en invierno, deberán plantarse en verano. Al igual que el resto de plantas, tras su siembra deberá regarse de manera que el sustrato quede húmedo pero no encharcado.
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