En
otoño comienzan a disminuir las horas de luz, la temperatura y,
todos estos cambios, se hacen visibles en nuestro jardín. Las hojas
de los árboles caducos, comienzan a cambiar de tonalidad y a caer.
Las plantas de flor, de las que hemos disfrutado a lo largo de todo el
verano, comienzan a marchitarse. Es hora de realizar algunas operaciones que nos permitan tener un jardín o unas plantas de interior, durante el invierno y el año siguiente, en perfectas condiciones. En cuanto a las plantas de interior, podremos ponerlas más cerca de las ventanas, ya que el sol no es tan fuerte como en el verano y no correrán peligro de quemarse. Además, debemos ir disminuyendo la frecuencia de riegos y fertilizaciones, ya que la mayoría de las plantas entraran en reposo, aunque, dicha parada vegetativa, no es tan significativa como en el jardín exterior. También podemos realizar podas de aquellas especies que lo requieran, como es el caso de Ficus benjamina (más información apartado de podas). En el jardín, nos podemos encontrar el problema de las hojas que han caído, aunque si las empleamos como acolchado reduciremos este problema. En el caso de caer sobre una superficie que no sea la tierra, debemos recogerlas ya que al descomponerse dejaran manchas sobre la superficie del suelo, también puede provocar caídas y otros inconvenientes, como pueden ser olores desagradables o refugio de insectos perjudiciales para nuestras plantas. En el caso de tener césped debajo de las especies caducas, la recogida de hojas adquiere mayor importancia, ya que la descomposición de las hojas, puede llegar a afectar negativamente al césped. Esta estación es propicia para realizar la enmienda del suelo para conseguir que, al volver a plantar las especies de primavera o verano, estas se encuentren con un suelo totalmente repuesto y en las mejores condiciones. Desde finales de otoño hasta invierno es el mejor momento para transplantar coníferas y plantar bulbos que florecen en primavera. En el caso de tener plantadas especies frutales como granado o vid, es en el otoño cuando se deben recolectar sus frutos, aunque, en algunos casos, podemos alargar esta recolección para dar un aspecto más seductor a nuestro jardín. La humedad que provocan las lluvias de otoño, puede favorecer la aparición de distintos hongos, con lo que tendremos que llevar más cuidado y realizar tratamientos preventivos, para evitar que invadan todo el jardín. Al mismo tiempo, esta humedad y la bajada de las temperaturas, son perjudiciales para los cactus y las suculentas, de manera que les tendremos que prestar mayor atención. Si podemos cambiarlos de lugar a zonas más protegidas, sería conveniente hacerlo, en el caso que se encuentren en una zona concreta, como en una rocalla, debemos asegurarnos que el agua pueda correr libremente sin estancarse, y colocar un plástico por las noches para evitar las heladas, que destaparemos en las horas de luz del día. En cuanto a las plagas, normalmente con la bajada de las temperaturas entran en reposo, en algunos casos será el momento para realizar tratamientos que ayuden a reducir su población. Al final del otoño, debemos preparar la entrada del invierno, protegiendo aquellas especies que puedan sufrir heladas y resguardando las raíces de las especies sensibles al frío, etc…(más información en el apartado de la posición de las plantas). |