En el invierno, las bajas temperaturas provocan que muchas de nuestras plantas entren en parada vegetativa, que favorecerá su posterior florecimiento en primavera, es más, muchas de las especies necesitan cierta cantidad de frío para dar fruto o para desarrollarse al año siguiente. Aunque, si hemos elegido de manera proporcionada las especies de invierno y las de verano, no tiene por qué quedar, nuestro jardín, sin colorido.

Los árboles caducos, ya han perdido todo su follaje, es el momento para realizar la poda, asegurándonos que las heridas queden bien protegidas contra la posible introducción de hongos y enfermedades. Además, también es el momento para la plantación de muchas especies frutales, caducas y de realizar limpieza de chupones antes de que comience la primavera.
Es importante, como se dijo en el apartado de la poda, el mantener las herramientas que empleemos en perfectas condiciones y desinfectadas, ya que esto evitará futuros problemas.
El riego se debe suprimir casi por completo, sólo será necesario realizarlo allí donde no llegue el agua de lluvia y, hacerlo cuando las temperaturas exteriores no sean extremas.

La fertilización, al igual que el riego, se debe suprimir casi por completo, excepto en aquellas especies en las que, el invierno, sea su época de mayor actividad.
Las plantas de interior sufren mucho en esta época con la calefacción, tendremos que llevarnos cuidado con su posición dentro de nuestros hogares.
En esta estación, no debemos dejar de lado el césped, que se puede ver afectado por distintas plagas, el exceso de humedad o simplemente por una altura excesiva.